El Centro de Atención a la Infancia y la Familia (CAIF) Caperucita Roja continúa desarrollando sus actividades con una importante participación de niños y familias del barrio, manteniendo la totalidad de sus cupos ocupados y ofreciendo diversos servicios orientados al desarrollo integral de la primera infancia.
La psicomotricista Lorena Jiménez explicó que actualmente el centro trabaja con niños de 1, 2 y 3 años de edad, brindando diferentes modalidades de atención de acuerdo con las necesidades de cada grupo.
“Tenemos los cupos completos y estamos trabajando con los niveles de 1, 2 y 3 años. Además, contamos con grupos de atención de ocho horas diarias para niños de 2 y 3 años, y también ofrecemos atención en modalidad de cuatro horas, tanto en turno matutino como vespertino”, señaló.
Consultada sobre la concurrencia de los niños durante los meses más fríos del año, Jiménez destacó que la asistencia se mantiene en buenos niveles, aunque reconoció que las enfermedades respiratorias y algunos cuadros gastrointestinales generan ausencias temporales.
“Los problemas respiratorios y algunos casos de diarrea han provocado faltas, pero por suerte los niños se recuperan rápidamente y retoman sus actividades habituales”, comentó.
Actualmente, el CAIF cuenta con un padrón de 154 niños, una cifra que refleja la relevancia del servicio para las familias de la zona.
“Además de los niños que concurren diariamente, tenemos un grupo de aproximadamente 60 bebés que participan una vez por semana en diferentes actividades de estimulación y acompañamiento”, explicó la profesional.
La mayoría de los usuarios pertenecen al barrio donde funciona el centro, aunque existen algunos casos particulares de familias que, pese a haberse mudado, continúan vinculadas al servicio debido a situaciones específicas.
Por su parte, la psicóloga Paula Paiva Braseiro destacó la importancia del acompañamiento que se realiza tanto con los niños como con sus familias.
La profesional explicó que entre sus principales tareas se encuentran las observaciones en sala, el seguimiento del desarrollo infantil y el análisis de cómo las distintas experiencias cotidianas influyen en el crecimiento y bienestar de los niños.
“Observamos cómo se van desarrollando los niños y cómo impactan en ellos las situaciones que viven diariamente, tanto dentro del centro como en sus hogares”, indicó.
Además, el servicio psicológico brinda atención a las familias en aquellos casos que requieren orientación específica o acompañamiento profesional.
“Estamos siempre a disposición de los padres y demás familiares para responder consultas, brindar apoyo y atender situaciones puntuales que puedan surgir”, agregó.
El trabajo interdisciplinario constituye uno de los pilares del CAIF Caperucita Roja. En ese sentido, la psicóloga destacó la realización de talleres y actividades conjuntas con el equipo técnico, especialmente en coordinación con el área de psicomotricidad.
Estas instancias permiten abordar diferentes temáticas vinculadas a la crianza, el desarrollo infantil y el fortalecimiento de las capacidades parentales.
“A través de los talleres vamos identificando las necesidades que surgen y trabajamos aquellos aspectos que pueden ayudar a las familias a acompañar mejor el crecimiento y desarrollo de sus hijos”, explicó.
Desde el centro remarcan que el objetivo principal es brindar un espacio de contención, aprendizaje y acompañamiento tanto para los niños como para sus referentes adultos, fortaleciendo los vínculos familiares y promoviendo un desarrollo saludable durante los primeros años de vida.
El CAIF Caperucita Roja continúa consolidándose como un referente para las familias del barrio, ofreciendo atención integral y un trabajo permanente orientado al bienestar de la primera infancia.